sábado, 7 de octubre de 2017

RADIO PARA EL DESARROLLO

Te has preguntado alguna vez ¿Qué sería de los seres humanos si le quitamos el sentido auditivo? ¿te imaginas vivir en un mundo sin sonido alguno? No quiero ni imaginarlo. Solo observando imágenes caeríamos en una profunda monotonía, ya que somos nosotros a través de una previa construcción acústica quienes le atribuimos valor, sentido y sonido a las cosas. Sería aterrador vivir en un espacio donde las hojas caigan y no podamos distinguirlo con la caída de un árbol, ¿Entienden a lo que me refiero? Todo absolutamente todo tiene un sonido distinto. Ahora bien, siéntate un momento enciende tu radio y cierra los ojos, es increíble lo que pasará por tu mente y es que en cuestión de segundos estas vibraciones son las que despiertan tu imaginación, te trasladan a otro mundo donde tú eres el protagonista del cambio, esa voz que construye palabras entra por un pequeño orificio, que no es más que el sentido auditivo, por donde traspasa el mensaje y es capaz de despertar sentimientos, emociones y pasiones que no quedan ahí, al contrario, continúan un camino arduo, cansado, pero que al final permite el desarrollo de la persona. Y es que es así como este aparatito, que hoy en día pasa hasta desapercibido en nuestros hogares, logra introducirse de manera muy intensa y silenciosa en la mente de las personas. Cierto es que la radio acompaña, informa, educa, entretiene, persuade, vende (cuando hablamos de publicidad), pero si esto queda ahí, no llegamos a la esencia de radio, pues si nos quedamos con eso, estamos sólo a mitad del camino, pero entonces ¿Qué falta? se preguntarán algunos, pues una cosa sencilla pero compleja a la vez, involucrarse con las audiencias, conocer las necesidades de la misma y sensibilizarlas. No solo llenarlas de información, lo que necesitamos es comunicación, reacción. Una radio que mueva y conmueva. Al utilizar estos términos estamos aproximándonos a un concepto más profundo, hablamos ya de una Radio comunitaria, donde el medio está al servicio de la ciudadanía, y está listo para percibir distintos panoramas de la vida, así como también contribuir en el desarrollo y el mejoramiento de la sociedad.


En la actualidad encontramos a una audiencia que se involucra siempre y cuando sienta que está familiarizada con el medio, por ello ahora la radio puede concentrarse en su lenguaje más específico, el de los sentimientos y en su carácter de compañía. "La radio no es celosa de su público, como la televisión y la prensa, no la quiere para ella sola. La radio sabe que la gente tiene mil cosas qué hacer y otras mil en qué pensar. Ella está ahí, al lado de quien la llame, siempre disponible, nunca absorbente. Ningún medio de comunicación es más generoso que la radio". Muchos pensarán que comunicar por radio es tarea fácil, pero no es así, puesto que, si no logras conmover, impactar y emocionar a tu audiencia, no vas a lograr ningún cambio en ella. Esto es un trabajo difícil, tratar de llegar y tocar a las personas dentro de sus más íntimos momentos, significa despertar a todos los sentidos y abrir la imaginación con el simple hecho de mezclar efectivamente sonidos, música, ligeros cambios de voz, utilizando palabras que describan la realidad, y es que en la radio no solo se trata de hacer ver a los ciegos sino de hacer oler sin nariz, acariciar sin manos y saborear a la distancia.

En el camino surgirán una serie de inconvenientes, uno de ellos es el ruido ya sea de carácter físico, cuando hablamos de las cuerdas vocales del locutor, de carácter técnico, haciendo referencia a los equipos radiales, o cultural, que puede llegar a ser el más complicado ya que se trata de significado y sentido del mensaje, para ello debemos recordar que en el mundo existen más de tres mil quinientos idiomas sin contar dialectos ni jergas, por ende para que el mensaje sea claro y sencillo tanto emisor como receptor tienen que compartir el mismo código. Y también debemos tener en cuenta que el sentido de las cosas las pone el sujeto, mas no el mensaje. De esta manera se estará construyendo una sintonía cultural, en donde la persona no desconoce de lo que se habla sino al contrario decodifica y lo interioriza.

En la radio se refleja la vida, por ello se construye a través de la voz humana, la voz de la naturaleza y la voz del corazón, estos tres pilares son la base del lenguaje radiofónico, ya que permite escuchar a lo que nos rodea: ruidos, cánticos y palabras. Estas últimas tienen que ser sencillas, fáciles de comprender, lo que la gente use en su quehacer diario, porque de qué sirve utilizar palabras rebuscadas si nadie va a comprender lo que dices, por ello tenemos que mantener este criterio: que la radio hable como habla su gente.

“La radio podría ser el sistema de comunicación pública más maravilloso que se pueda imaginar… si fuera capaz, no solo de transmitir, sino también de recibir,permitiendo así que el oyente, además de escuchar, hable”.  Con esta frase trasladémonos hasta hace quinientos años atrás donde los colonizadores nos tildaban de inferiores, cuando prohibieron nuestra lengua inca y de esta manera nos reducían a mudos receptores de sus discursos, ya que el silencio era su mejor arma para dividir y deshumanizar. Con el pasar del tiempo la palabra se devolvió al pueblo y se desarrollaron un conjunto de estaciones privadas, eclesiásticas, universitarias y de pueblos indígenas, que poco después en gran parte del mundo la mayoría de estaciones se entremezclaron y cambiaron (dando pie al surgimiento de radios comerciales y estatales), y en vez de comprometer a la audiencia optaron por ampliar su público, realizando una programación insípida, con un enfoque sensacionalista. Este poco de historia no deja muy bien parada a la Radio, pero no nos angustiemos que aún queda una esperanza, aún hay una radio de la que no hemos hablado y esta es "una radio hecha por la gente, acerca de la gente y para la gente", estamos hablando aquí ya de una radio comprometida con el desarrollo de su comunidad, y que apuesta por un cambio político y cultural, encontrando en la radio un medio que satisfaga sus necesidades y que les permita expresarse y también escuchar, porque el pueblo no es mudo, ellos saben mucho mejor que nosotros lo que quieren y necesitan, y que mejor que brindarles el medio para que estos se empoderen y fijen una construcción de ciudadanía, que hace referencia al respeto profundo que merece todo individuo por el simple hecho de serlo, porque ciudadanos somos todos y todas sin discriminación alguna, con ejercicio de poder y es pasar de simples pobladores con cédula, a persona que participan activamente del desarrollo de su país.

fuente
La radios comunitarias también son conocidas como populares, alternativas, ciudadanas y participativas, son fácilmente reconocidas por el trabajo que desarrollan, se identifican por sus objetivos políticos de transformación social que va en busca de un sistema justo, garantizando el ejercicio del derecho humano a la libertad de expresión y la comunicación; o sea, transmite una programación de interés social vinculada a la realidad local, no tiene fines lucrativos, contribuye a ampliar la ciudadanía, a democratizar la información, a mejorar la educación informal y el nivel cultural de los receptores sobre temas directamente relacionados con sus vidas. Pero ¿Qué es lo que hace comunitaria a una radio comunitaria? Tal vez pensemos que, por el hecho de tener esta palabrita comunitaria, la definamos como pueblos rurales o algo pequeño territorialmente limitado, en efecto no es así, radio local no equivale a radio comunitaria, esta no se define por los territorios que cubren, sino por los intereses que se apuestan, ya que, tanto en la gran capital como en un caserío marginado, las radios comunitarias pueden desarrollarse porque donde hay gente puede y debe haber comunidad. Tampoco está determinada por las frecuencias, ni por las licencias (refiriéndonos al marco legal y políticas de Estado que contribuyen a la sostenibilidad institucional), que por cierto son otorgadas a quien ofrezca más dinero por ellas, como si la libertad de expresión fuese una subasta. Ni está determinada por la propiedad del medio (cualquiera sea la propiedad, lo indispensable es que sea independiente y no vocero de un partido político, que el dinero no condicione a la libertad de expresión y que la programación sea democrática y democratizadora), y qué pasa con la publicidad acaso las radios comunitarias no la pasan, existen alternativas para que la radio pueda obtener ingresos como tener una colaboración de una agencia de cooperación internacional, promoviendo proyectos de prevención y participación ciudadana de gobiernos y municipios, hasta la misma audiencia sintiéndose identificada y que tan útil les resulte la radio pueden aportar y de esta manera la posibilidad de generar ingresos no se agota (sostenibilidad económica).

Para Rafael Rocangliolo existen tres lógicas de funcionamiento de los medios: la primera es rentabilidad económica, propia de medios comerciales (con fines de lucro), la rentabilidad política, que presiden los medios estatales (propaganda al gobierno de turno) y la tercera es la rentabilidad sociocultural, por lo que se distinguen los medios comunitarios y es que en la radio comunitaria encontramos la característica innegociable de estos proyectos: el servicio a la comunidad y los objetivos sociales por los que se lucha, esto es la esencia de lo comunitario: si el amor nos hace humanos, son las personas las que hacen comunitaria una radio, y el desarrollo de la misma, defendiendo nuestros derechos, y nuestra diversidad cultural,  puesto que el fin será el mejoramiento de la sociedad a través de la comunicación mediante un aparatito conocido como, radio.

Cualquier radio puede contribuir al desarrollo social y local, pero las radios comunitarias tienen un potencial especial, porque la responsabilidad social que poseen se basa en la mejora de las condiciones de existencia y de conocimientos de los miembros de una comunidad; es decir haciendo prevalecer sus derechos y deberes como sociedad ante un Estado que poco o nada le importa que la población se defienda y conozca acerca de ello. Estas radios comunitarias están basadas en la participación activa de los ciudadanos, concediéndoles espacios para la difusión de programas producidos autónomamente por ellos y de organizaciones colectivas de la localidad, dando paso a despertar la creatividad popular y a una construcción única de ciudadanía. Nada nos humaniza más que el diálogo, por ello que la gente hable y se manifieste en nuestras radios es el eje fundamental para construir el cambio, no nos dejemos limitar por las barreras que nos ponen los Gobiernos. Motivándonos unos a otros, tomemos de una vez por todas las riendas de nuestro desarrollo, como buenos comunicadores que seremos pongámonos al servicio de la comunidad utilizando un medio que fue, que es y seguirá siendo de gran influencia sobre las personas, la radio.

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